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SISTEMA BLINDADO PARA DORMIR TRANQUILO
Llevamos 12 años alquilando propiedades solo con polizas de IMPAGO, que nos garantizan el cobro del 1 al 5 de cada mes
Para evitar contratiempos, trabajamos con las mejores empresas nacionales e internacionales.

El funcionamiento del alquiler garantizado mediante pólizas de impago en España se basa en un modelo profesional de gestión del riesgo del arrendamiento, utilizado por la mayoría de empresas especializadas para proteger tanto al propietario como al sistema de alquiler en general.
El proceso comienza cuando el inmueble se publica en el mercado y los candidatos a inquilinos manifiestan interés. A partir de ahí, la empresa gestora activa un proceso de análisis de solvencia y validación documental, en el que el solicitante debe aportar información económica, laboral y personal conforme a la normativa de protección de datos.
Este análisis incluye la verificación de ingresos recurrentes, estabilidad laboral y capacidad real de pago de la renta mensual. En muchos casos también se consultan bases de datos de morosidad y se revisa el historial financiero del candidato. El objetivo no es excluir de forma arbitraria, sino asegurar que el contrato de arrendamiento sea sostenible y evitar situaciones de impago futuro.
Una vez validado el perfil, se procede a la visita del inmueble y, si ambas partes aceptan, se formaliza el contrato de alquiler junto con la contratación de la póliza de garantía de impago.
Estas pólizas funcionan como un seguro privado: la empresa garantiza al propietario el cobro de la renta, normalmente entre el día 1 y el 5 de cada mes, independientemente de si el inquilino ha abonado o no. En caso de impago continuado, la aseguradora activa un protocolo de reclamación y, si no se regulariza la situación, se inicia el procedimiento legal de desahucio conforme a la Ley de Arrendamientos Urbanos y la normativa procesal vigente.
El sistema incluye también cobertura de defensa jurídica y gestión del procedimiento judicial hasta la recuperación del inmueble, en caso necesario.
En la práctica, este modelo reduce significativamente el riesgo de morosidad y profesionaliza el mercado del alquiler. El propietario obtiene ingresos estables y previsibles, mientras que el inquilino accede a una vivienda bajo un marco contractual claro, regulado y supervisado.
Cuando el impago no se corrige, el proceso sigue su cauce legal ordinario, sin excepciones ni atajos, pero con acompañamiento técnico y jurídico por parte de la empresa aseguradora, garantizando seguridad y orden en todo el procedimiento.